Desde hace algunas semanas me di a la tarea de depurar el sobre-equipaje acumulado a lo largo de años: ropa,
cartitas, juguetes, fotos, dibujos, documentos, e-
mails, contactos, y una buena cantidad de objetos que no caben en ninguna de las categorías anteriores.
Este tipo de ejercicios siempre resultan especiales, sobre todo cuando te enfrentas a esa caja llena de polvo que guardas en el lugar más recóndito del
closet, bien cerrada con cinta canela y con un letrero hecho con un
Esterbrook que dice la terrible palabra: "Varios" (
ta taaaaaan) chale, te das cuenta de que dejaste de escribir con minúsculas hace 20 años,
tssssssss.
Inicia la obra y el actor principal es la nostalgia que llega tan pronto abres la caja y sacas el primer objeto no identificado, acto seguido aparecen lentamente los recuerdos, actores secundarios, la obra ha comenzado.
Sometes cada cosa a una decisión salomónica "lo guardo o lo tiro" qué difícil me cae!, es un diálogo lleno de argumentos encontrados, de un ángel y diablito sentados en tus hombros, de sentimientos y lavados de cerebro: "me gusta... pero me asusta tirarlo", "es inútil... pero me recuerda mi infancia y eso tiene un valor", "es horrible... pero me lo regaló el viejo", "tiene años guardado... pero podría servir algún día" y la peor de todas: "en la próxima depuración lo tiro".
Así pasan las horas, por momentos la “lágrima
Remy” aparece en los ojos por aquellos que ya no están pero que siguen estando (y no es contradicción), también risas o más bien carcajadas por los recuerdos que guardas en el cajón de “los buenos tiempos” y hasta sorpresas por aquello que ya no reconoces de ti "¿yo escribí
esooo?, chale, era más ingenuo que
Chucho en los anuncios del
PRD!"
El final de la obra es cuando después de escudriñar en tu pasado te encuentras frente a frente con tu “yo” del pasado, 10, 15, 20 años atrás, casi casi puedes platicar contigo mismo. Por un momento imaginé qué me diría si pudiera hablar conmigo y llegué a la conclusión que no sería nada ‘pose’, nada de “oye campeón la vida es dura y debes ser fuerte y
bla bla bla”, más bien decirme simplemente que no vale la pena tomarse todo tan en serio, decirme que aquellas cosas que tanto me preocupaban resultaron puro pájaro nalgón, decirme que el tiempo se va volando!, que la gente se fija en mí mucho menos de lo que creía, así que debes empezar a preocuparte menos y ocuparte más... y por supuesto me daría las gracias por guardar estas cosas, de otra manera no estaríamos platicando el día de hoy.

En los miles de negativos que estoy revisando, apareció esta foto de aquellas interminables noches en el Pedregal junto a la chimenea... Damn good times!