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viernes, 4 de junio de 2010

500 días con ellos...

Seis hombres: 3 rusos, un francés, un italiano y un chino; 520 días totales; cinco cápsulas conectadas entre sí que suman un total de 500 metros cuadrados y un enorme botón rojo que pone fin a semejante experimento.
No se trata de la versión extrema del Big-Brother, sino de un proyecto MARS500 que inició el día de ayer en la ciudad de Moscú, la intención es simple: simular un viaje tripulado a Marte y comprobar la resistencia psicológica y médica del hombre para las futuras misiones tripuladas al planeta rojo. Así, los 6 tripulantes estarán en completo aislamiento, el único contacto con el exterior será el correo electrónico y lo que la imaginación les brinde. Comerán alimentos similares a los ofrecidos en la Estación Espacial Internacional y se podrán bañar sólo una vez a la semana.

Entraron muy contentos los 6 carnales... veremos cómo salen en 520 días.

martes, 19 de mayo de 2009

La tarde que tomé Vin Santo y fui a la Champions

Después de comer pedí al mesero un Vin Santo, con la seguridad de quien pide unos tacos de cochinita en el Beis, se me quedó viendo con cara de incredulidad, seguramente mi aspecto de turista no iba con la idea de beber Vin Santo. El día anterior, en un paseo por un viñedo de la Toscana lo habíamos probado, se trata de un vino-postre tradicional, de los llamados 'pacificados' o 'vinos de paja' ya que las uvas con las que se produce (Trebbiano y Malvasía) se dejan pacificar sobre una cama de paja. Se acompaña de unas 'galletas' de almendras llamadas cantuccini; la idea es mojar estas galletas (que son durísimas) en el vino, digamos 'sopearlas' como se indica en la foto, después una fiesta en el paladar.
Vin Santo y Cantuccini
Mientras el Vin Santo nos hacía el día comentamos sobre el encabezado de un periódico local: "Esta noche haremos historia" (en italiano, claro). Yo ya sabía que la Fiorentina se jugaba el pase a octavos de final de la Liga de Campeones de Europa frente al poderoso Olimpique de Lyon de Francia, así que dije, "ya estuvo, hoy toca Champions!".
¿Biglietti per il Calcio?" le pregunté al tipo de la caja mientras pagaba (así en italiano y toda la cosa), de inmediato me explicó dónde conseguir los boletos, la emoción me hacía creer que todo era falso, irreal, uno no llega a un partido de Champions así como así... no en Italia, no en Florencia! así que le pregunté "¿é difficile?" (me refería a conseguir boletos) y me respondió con una serenidad reconfortante "Facile". Con esa palabra grabada en la mente salimos del lugar, a unos cuantos pasos del famoso Duomo. Llegamos a comprar los boletos y... todavía había!!! Nos explicaron cómo llegar al estadio, debíamos tomar el autobús número 17; con la determinación del 'Ferras' me dije: "no hay pex, lo busco".
Forza Fiorentina!
Boletos en mano, ropa térmica, una playera, dos sudaderas, una chamarra, bufanda, gorra, llovizna y un frío insoportable, se hacía de noche. La ciudad estaba volcada en el juego, banderines en las calles, cánticos, hinchas, playeras; seguramente como se acostumbra en algunas ciudades italianas los aficionados parten de algún punto y van caminando al estadio en una peregrinación llena de pasión, júbilo, vino, cánticos y tradición... se me enchinó la piel! El futbol en Europa se vive diferente y la Champions es su cenit.
Llegamos a la parada del autobús a esperar el número 17... Una carcajada rompió la silenciosa y helada espera... El autobús 17 llegó... quizá anunciaba lo que ocurriría aquella noche (La Fiorentina perdió).
Llegar a un estadio siempre es igual, es como un hormiguero gigante, la gente va y viene en todas direcciones mientras las gradas del estadio desaparecen y la muchedumbre resuena: inician los cánticos, entre aroma de café espresso, chela y tabaco los equipos saltan a la cancha, el estadio ruge! No hay trompetitas ni tambores, sólo el sonido de miles de gargantas... Suena el himno de la Champions, la gente enloquece, el balón de estrellas hondea en el centro del campo.
El futbol por fin llegó al estadio, jugadas precisas, toques de magia, cánticos, alabanzas, reclamos, consignas... "Figlio di Puttanaaaaa, Figlio di Puttanaaaa" le gritaba como mariachi un aficionado a Fabio Grosso, italiano que milita en el Lyon; otro aficionado con una pierna enyesada utilizaba las muletas como extensiones de los brazos para inculpar al árbitro por una mala decisión... Al minuto 15 ya ganaba el Lyon, una orquesta bien conformada con un solista sorprendente, el astro francés Karim Benzema. La Fiore apretó... poste!!! me levanto y grito goool!, el tipo de al lado me hace ver que la pelota no entró, chale. Benzema corre como ratero de la merced y le pega a la pelota con rencor, termina en el fondo de la red, el estadio enmudeció. Poco antes del medio tiempo Alberto Gilardino conecta el balón con la cabeza y la manda al ángulo> GOOOOOOOOOOOOOOL!!!!!!!!!!!!! el Artemio Franchi revivió y se llenó de esperanza "Todavía Fiore, todavía" (como gritan algunos por acá), pero no ocurrió el milagro, Lyon ganó 2 a 1, Fiorentina quedó eliminada del torneo más importante del mundo. La historia no cambió como anunciaba aquel diario local, Florencia no festejó... pero yo, no cabía de la felicidad!
Ale Forza Viola!

miércoles, 1 de abril de 2009

10 años 2 meses y 19 días...

¿Viajero o turista? Qué buena pregunta. El término ‘viajero’, tan masticado por todo el mundo y muchas veces ‘usurpado’, siempre me ha parecido de mucho respeto, en verdad admiro a quienes tienen el arrojo de dejarlo todo y emprender largas travesías sin ningún fin en particular, simplemente viajar.
Yo jamás me he considerado 'viajero' ni nada de esas cosas, ni tampoco me enfadan los 'turistas'. Lo importante es viajar, disfrutarlo al máximo y sobre todo creo que en determinado momento el viajero y el turista que todos llevamos dentro se pueden complementar.
Esto viene a cuento porque leía en días pasados la historia de un viajero llamado Emilio Scotto.
Originario de Argentina el buen Emilio cumplió 30 años y nunca había salido de su país, aunque siempre tuvo la convicción de recorrer el mundo, y una mañana cualquiera... lo hizo.
Renunció al trabajo, se montó en su motocicleta HONDA Gold Wing, a la que cariñosamente llama “The Black Princess” y salió de su casa con 300 dólares en el bolsillo. Pasó un mes, dos, seis, un año, dos, cinco... Al final, fueron 10 años, 2 meses y 19 días para que Emilio cumpliera su sueño de recorrer el mundo, y lo hizo no solo una, sino 2 veces.
En este tiempo Scotto recorrió el 99 por ciento de la masa terrestre del planeta, su travesía lo habría llevado a la luna de ida y vuelta; visitó 232 países, aprendió 5 idiomas, fue arrestado 6 ocasiones, se casó, tuvo que cambiar el asiento de su ‘princesa negra’ en 9 ocasiones y las llantas 86 veces; utilizó 42,000 litros de gasolina y 700 litros de aceite; fue asaltado en 5 ocasiones (por desgracia una en la Ciudad de México); vivió un terremoto, dos tornados y cuatro huracanes; completó 11 pasaportes de 64 páginas cada uno y seguramente llenó su cabeza de miles y miles de recuerdos.
Recientemente este argentino fue entrevistado por la National Geographic, Emilio parece un hombre maduro, justo y respetuoso, sin duda su viaje le habrá dejado enormes enseñanzas, a pregunta expresa ¿cuál es la diferencia entre un turista y un viajero? Scotto respondió: El turista mira hacia atrás, hacia su vida de vuelta en casa y el viajero no tiene vida atrás, tiene vida adelante...

jueves, 26 de marzo de 2009

Todo por andar tomando fotos...

En agosto del 2005 con un poco de lana y escasas horas de planeación me fui a San Francisco, ya tenía rato que quería conocer y en un momento de esos de “¿qué hago aquí?” decidí lanzarme.
Mi hermano Alberto me había comentado de un espectacular bosque a unos cuántos kilómetros de San Pancho en donde se pueden apreciar estos enormes árboles llamados Secuoyas, los más altos y longevos del mundo, llegan a medir más de 100 metros de alto, el lugar se llama Muir Woods.

Muir Woods

Desde que llegamos se siente ese ambiente de bosque: frío, airoso, húmedo, sonidos de animales varios y un intenso color verde. Mientras el guía explicaba no sé qué cosas (que después comprendí) yo alistaba mi cámara, la chamarra, la mochila, la guía y demás madres que uno carga. Como de costumbre me separé del grupo e inicié mi recorrido; anonadado, una foto aqui, otra acá, tocar los árboles, escuchar el sonido envolvente del bosque, me senté un rato a disfrutar del paisaje, una botella de agua, caminar y caminar y caminar...

Secuoya gigante

Cuando miré el reloj faltaban unos 10 minutos para que el autobús partiera, me detuve y medité: “he caminado bastante ¿qué será mejor?, regresar por donde venía o seguir adelante, al fin y al cabo es un circuito... mmm me la juego, ‘pa adelante...” Mierda!, cuando faltaban como 3 minutos me empecé a preocupar, corrí durante más de media hora, totalmente solo, no había un solo ser humano en mi camino, que cada vez era más sinuoso y resbaladizo (daría lo que fuera por ver mi cara en aquellos momentos de atletismo involuntario). Aquel mágico bosque se empezó a tornar oscuro, nublado y cada vez más cerrado, “chale, todo por andar tomando fotos!”. Cuando por fin llegué al inicio del recorrido ya estaban cerrando el bosque, entre jadeos y con las patitas temblando salí y me dirigí al punto en donde estaban los autobuses y no había uno sólo, fui a la tiendita de souvenirs a preguntar qué pex? Me dijeron que el último autobús ya se había ido y que hasta ahí no llegaban los taxis, tenía que caminar algunos kilómetros hasta un restaurante enclavado en el bosque para tomar un camión que me llevaría a Sausalito, siguiente parada del paseo.
‘Me lleva la %#$%$$#@$!’ me repetía una y otra vez, así que no tenía alternativa, me disponía a emprender mi caminada cuando una chava me dijo “yo te llevo a Sausalito”, la cara se me iluminó, me regresó el color y le agradecí enormemente el gesto.
En el camino me platicó que era súper fan de los 49’ers y de Depeche Mode, justo íbamos sobre la famosa carretera 101 que cruza California de norte a sur y le dá nombre a ese legendario álbum de Depeche Mode grabado en el Rose Bowl de Pasadena. Al llegar me platicó que ahí vivían o tenían casa los ricos de California, el estado más rico, del país más rico del mundo ¿será? -pensé-, y de pronto “¡ese es mi autobus!” ahí estaba estacionadote el jijo de la !#$@%;$#@!.
Al despedirme y agradecer el ride me dijo que así era la gente de San Francisco, amable y hospitalaria, seguro que sí y me consta.
Ya no alcancé a tomar el bote que me llevaría de paseo por la bahía para terminar en San Pancho (como originalmente era el plan) pero el chofer del autobús me llevó de regreso.

Este mapa muestra los tres recorridos que se pueden hacer en el bosque, cuando me encontraba alistando mis cosas el guía nos sugirió el recorrido más corto (azul), media hora y yo por andar en las fotos me aventé el recorrido completo (negro) una caminata de hora y media. Hoy, no me arrepiento de haberlo hecho.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

¿Qué nos dejó el 2008?

Tenía la firme intención de hacer un recuento de este año que termina, tal cuál lo hice hace exactamente 1 año, pero he claudicado. Hacer un recuento de este 2008 puede deprimir a cualquiera, la inseguridad ha alcanzado niveles surrealistas, nadie imaginó que llegaríamos a estos niveles. Por si esto fuera poco la crisis económica amenaza con echarnos a perder el 2009 y lo peor es que parece que nadie podrá mejorar esta situación, los encargados del país han fracasado... Quizá lo mejor de este 2008 es que hoy termina y eso nos da la oportunidad de llenarnos de esperanza y confiar en que el próximo será mejor.
En lo personal me quedo con varias cosas positivas: hice un viaje inolvidable, dejé de fumar (si, aunque a veces me fumo un purito), reencontré una parte espiritual de mi que había perdido, resolví asuntos pendientes, tomé conciencia de algunas cosas que venía haciendo mal, cerré ciclos, en fin, no me puedo quejar.
Feliz 2009 a todos ustedes, los que de vez en cuando hacen una parada en este lugar, les deseo lo mejor pero sobre todo mucha salud, lo demás es lo de menos...
Reciban un fuerte abrazo!

Este año me dejó esta fotografía, que desde el momento del disparo me hizo sentir que todo valió la pena...

viernes, 26 de diciembre de 2008

SPQR

Dicen que Roma no se hizo en un día, sin duda, pero basta uno sólo para quedar iluminado con ese pedazo de tierra donde nació la civilización occidental, más de 2,700 años de historia asombran a cualquiera.
Para mi este lugar fue una revelación, lo imaginaba más sucio, más caótico, más hostil, etc. pero un par de días caminando hasta no poder más, me enseñaron todo lo contrario, quizá tuve suerte, ¿qué sé yo? cada quién habla de cómo le fue en la feria.
Siempre he estado de acuerdo con aquella frase de: "Los viajes ilustran", creo que esa "ilustración" tiene que ver con la energía de cada lugar, es decir, no por el conocimiento mismo sino por haberlo adquirido a través de la experiencia física, la vibra, el aliento, llenarte los ojos de aquella maravilla tan ajena a tu rutina, ese 'algo' que se siente cuando pones tus botas en un lugar determinado. Es curioso cómo pueden cambiar las percepciones de las cosas cuando llegas a un lugar: las escalas cambian, lo que imaginabas enorme no lo es y viceversa; lo que parecía algo común resulta una magnifica revelación y aquello que te movía, resultó que mmmmmm como que no jaló.
Me considero un hombre espiritual, no religioso, lejos estoy, pero el Vaticano es un lugar donde sucede algo, no sé qué pero en ese lugar la atmósfera es distinta, tiene luz propia.
Más allá de filias y fobias, de críticas, de alabanzas, de izquierdas y derechas, de turistas y viajeros, de oraciones, del Papa, de la riqueza económica y artística, de Miguel Ángel, Bernini y Maderno... más allá de todo (ya que no es el tema de este post), el lugar simplemente ilumina, alimenta, asombra. ¿Qué sé yo? quizá simplemente tuve suerte, quizá fue el momento, quizá necesitaba sentir un poco de paz...

El nombre del post se refiere a unas siglas que vi por todos lados, mi ignorancia sobre el asunto murió: SPQR es el acrónimo de la frase latina "Senatvs Popvlvsqve Romanvs", cuya traducción es "el Senado y el Pueblo Romano", nombre oficial del Imperio Romano que hasta hoy día identifica a la bien llamada Ciudad Eterna.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Italia

Desde chamaco quise conocer Italia, me llamaba mucho la atención ese extraño país que parece una vieja bota, que su bandera es muy similar a la de México y que alguna vez fue considerada el centro del mundo, el Imperio Romano.

Después de varias horas de estar sentado, de dormir, de pensar, de leer, etc. encendí mi iPod y puse el indicador en shuffle songs, "a ver qué madre me pone", pensé.
No sé cuanto tiempo pasó pero hice un breve recuento sobre Italia, sin más pretensiones que las de hacer que el tiempo pasara lo más rápido posible. "Los italianos están cabrones", pensé, lo tienen todo: una basta historia, gastronomía, riqueza, belleza, salud, los mejores vinos, están ubicados en el centro de Europa, todo les queda cerca; no creo que exista otro país con tantas ciudades y lugares famosos, basta enumerar lo más turístico para darse cuenta de ello: Roma, Venecia, Florencia, Milán, Nápoles, Asís, Siena, Pisa, Turín, etc. Los italianos pueden presumir (o arrepentirse) de que el mundo moderno de occidente inició, en gran medida, en su pequeño territorio, hablar del gran imperio romano y sus múltiples maravillas dan cuenta de ello.

Si de ciencia se trata, Galileo es un pilar del entendimiento de la física y la astronomía, incluso es conocido como “El Padre de la Ciencia”; en las artes la cosa se pone verdaderamente escandalosa: Dante en la literatura, puso los cimientos del pensamiento moderno; el binomio Leonardo - Miguel Ángel, elevó el espíritu humano a sus máximas consecuencias, se adueñaron de la estética, jugaron con ella y nos la restregaron en la cara para hacernos sentir nada, su obra rebasó al arte y terminó por generar las ideas que revolucionaron al mundo. Resulta curioso que todos estos hombres nacieron en la Toscana, esa pequeña región cuya capital es un museo-ciudad llamada Florencia. A la música los italianos le inventaron un idioma, una forma de escribir y de hablar, la clasificaron, la fusionaron con la voz y nació la Ópera, después, todo lo demás. Hay quienes sostienen que el corazón del tiempo vive en Roma, en una habtación del vaticano, el Papa Gregorio XIII corrigió un pequeño desfase en el calendario Juliano (de Julio César) y en el año 1582 eliminó 10 días para dar paso al Calendario Gregoriano, que hasta hoy marcan nuestros relojes. Incluso en el fútbol, los italianos han mermado la hegemonía brasileña, con 4 copas del Mundo, Italia se acerca al poderoso Scratch du Oro y sus 5 copas.

En eso estaba cuando avisaron que iniciaría el descenso al Aeropuerto Leonardo da Vinci, ubicado en un pequeño pueblo de pescadores llamado Fiumicino, a poco más de 30 km del centro de Roma, justo en el lugar donde el río Tíber llega por fin al Mediterráneo.
Eran como las 8 de la noche y por la ventana pude ver el resplandor de las luces, ya estamos aquí!

martes, 2 de diciembre de 2008

Regresar

Regresar después de unas muy necesarias vacaciones siempre resulta traumático, subir de nuevo al tren de la rutina, de la inercia y el trabajo pueden deprimir a cualquiera, más aún cuando al regreso se vive una tensa situación de crisis y despedidas involuntarias, ni hablar.
Viajar siempre es un enorme placer, además como no lo hago tan seguido el deseo acumulado genera un intenso estado de satisfacción, muy agradable y que me hace olvidar fácilmente del cansancio físico. Del viaje escribiré algunas cosas después, por ahora sólo quería reactivar este blog y dejarles una fotografía que tomé regreso a casa...

lunes, 1 de septiembre de 2008

10 Años

Cumplir 10 años haciendo lo que sea merece un momento de reflexión, y no se trata de filosofar sobre la vida y el universo ni nada por el estilo, pero sí de hacer una pequeña pausa y por un momento recapitular esto que hoy me tiene escribiendo.
Hoy cumplo 10 años trabajando en este lugar, ahhh cabrón! suena duro pero así es. El 1 de septiembre de 1998 fue mi primer día de trabajo y lo recuerdo como si hubiera sido la semana pasada, los nervios, el desconocimiento, la inexperiencia, el entusiasmo, la ilusión; todavía estudiaba el noveno semestre de mi carrera cuando inicié aquí y para mi fue como un logro trabajar en este lugar, un anhelo que tenía que cumplir, así fue.
Hoy, a 3,650 días de distancia no me arrepiento de haber tomado esa decisión, de haber cumplido ese anhelo, con todo y que yo quería ser pintor, vivir de mis cuadros, tocar mi guitarra y viajar por el mundo, pero decidí otra cosa, quizá más cómoda, quizá más segura, quizá menos apasionante, anyway, lo importante es que yo lo decidí y no me arrepiento, hoy disfruto pintar como lo disfrutaba hace 10 años, toco mi guitarra (mejor que hace 10 años me cae) y he tenido la oportunidad de viajar en varias ocasiones.
Sin duda hubo desencuentros, frustación, coraje, en fin, todo el 'kit de superviviencia' de cuanquier chamba, pero de eso también se aprende y a veces eso es lo que te mueve para buscar otro camino, otros aires, una nueva experiencia.
Pero ahora el reto es mayor, el pasado ha quedado atrás y el futuro se llega más rápido que nunca, hoy, todo es más difícil, más caro, más competido, más exigente y yo 10 años menos joven.
Hoy puedo decir que valió la pena y espero poder decir lo mismo dentro de otros 10 años.

(La fotito es terrible, pero ni pex, es lo que hay de aquellos ayeres)

miércoles, 21 de mayo de 2008

Fotos, recuerdos y un partido de futbol

Desde hace algunas semanas me di a la tarea de organizar mis fotografías, chale! tengo miles y han estado guardadas en cajas durante años, la verdad es que no hay grandes fotos, pero sí grandes recuerdos, casi todas son de viajes y una que otra de pachangas o reuniones familiares.
Tenía el buen hábito de guardar las fotos de cada viaje junto algunos papeles, boletos, folletos y postales del mismo viaje y una libreta en donde solía escribir lo que visitaba cada día, una bitácora fotográfica, esto puede parecer muy nerd, pero no lo es, es muy útil a la hora de organizar las fotos, puedes saber qué lugar es, cuándo fue, qué pasó ese día, etc., de otra forma sería imposible recordar todo, por lo menos para mi que tengo una memoria de teflón...Hace un par de días me encontré con unas fotos de Moscú, y entre los papeles que guardé está este boleto para un partido de futbol entre el Spartak de Moscú y el Bayern de Munich, fue un partido de Champions League en el estadio Luzhniki.
En la libreta de ese viaje encontré esto y lo transcribo tal cual:

24 de Septiembre del 2001
Gorky Park
De regreso en Moscú ya estamos instalados en el Hotel Rusia, tiene una impresionante vista al Kremlin y a la Catedral de San Basilio, por la mañana nos quedamos de ver con Tere, una amiga de mi tía que está aquí y con otro mexicano que se coló con nosotros, se llama Antelmo, es arquitecto, buena gente y con nuestra guía, Catalina.
Fuimos al famoso ‘Gorky Park‘, DECEPCIÓN! Es un parque para niños totalmente X, parece un Reino Aventura, pero comunista.
Por la tarde fuimos al Cementerio de los Monumentos Caídos, suena extraño, pero lo que pasa es que cuando se dio el golpe de estado en agosto del 91, la gente derribó muchas estatuas y monumentos de los líderes comunistas, los cuales fueron reinstalados en este parque a la orilla del río Moscova.
Por último regresamos a la Plaza Roja a comer y a las galerías GUM a tomar unas chelas. ESTOY FELIZ! porque compramos boletos para ver al Spartak de Moscú contra el Bayern mañana por la noche!
Todo esto viene a cuento porque hoy, en unas cuantas horas se juega la final de la Champions League en el Luzhniki de Moscú... espero gane el Manchester United!