Desde chamaco vengo escuchando este nombre. La casualidad hizo que Hubertus, descendiente de la familia real de Wuttenberg (actual Alemania) naciera en la Ciudad de México hace 51 años; La tenacidad ha hecho que desde Sarajevo 1984, este hombre participe por México en un evento totalmente opuesto a nuestra cultura deportiva: los Juegos Olímpicos de Invierno.El Comité Olímpico Mexicano 'dirigido' por Felipe Muñoz le impidió asistir a los juegos de 1988 y 2002 por no cumplir con el 'nivel' requerido, en las demás ocasiones ha portado la bandera mexicana en la absoluta soledad.
El día de hoy, Hubertus, el atleta más longevo de los Juegos de Vancouver 2010, participó con gallardía en la prueba de Slalom gigante, finalizó en el lugar 78, su meta era ubicarse en los primeros 50 de la competencia, ni hablar.
Nunca he visto que este hombre, que ha representado a México desde hace casi 30 años, sea acreedor al mínimo reconocimiento por parte de ninguna 'autoridad' deportiva del País. Cuántos atletas mexicanos se ahogan en el desconsuelo por no practicar futbol, y no se trata sólo de dinero sino de valorar los cientos de esfuerzos que se diluyen en la enorme burbuja del deporte nacional.
Estamos tan necesitados de escuchar historias de éxito, de perseverancia, y lo más frustrante es que ahí están, pero nadie tiene el interés de reconocerlas... este es tan sólo un pequeño ejemplo.
Celebro el lugar 78 de Hubertus en sus quintos Juegos Olímpicos de Invierno.



